Guillem Recolons weblog


Documental demoledor de Jean-Paul Jaud “Nuestros hijos nos acusarán”

Por primera vez en la historia, la generación actual de nuestros hijos crecerá con un estado de salud peor que la de sus padres.



Notoriedad publicitaria alimentada por la religión y por el cambio de rol hombre/mujer

Adjunto aquí dos imágenes que en su día han suscitado mucha polémica. En ambos casos, se intercambian los roles hombre/mujer.

the-pregnant-man3La primera, ya con casi 30 años se titula “Pregnant man”, y fue uno de los anuncios que dio a conocer a los hermanos Saatchi en su nueva agencia “Saatchi & Saatchi Advertising” para el anunciante Health Education Council del Reino Unido. Tuve el honor de trabajar en esta empresa a mediados de los 90’ y reconozco el poder que tuvo este anuncio para generar una polémica saludable que ayudó al cambio de ciertos hábitos. El titular reza ¿Tendrías más cuidado si fueras tu el que queda embarazado?. Se trataba de una campaña para informar sobre el uso de anti-conceptivos en un entorno de planificación familiar.

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La segunda, de rabiosa actualidad, es italiana y se titula “Mujer crucificada”, responsabilidad de la asociación por la igualdad “Telefono Donna  y ha adquirido su cuota máxima de notoriedad al ser retirada forzosamente de la vía pública por el Ajuntamiento de Milano porque “hiere el sentimiento religioso de los ciudadanos”. El titular reza ¿Quién paga por los pecados del hombre?. Se trata de una campaña que denuncia que sólo un 4% de las mujeres maltratadas denuncia a su maltratador.

Es curioso constatar la facilidad que tiene el tema religioso para desatar polémicas. Hoy, sin ir más lejos, he leído una de las mejores crónicas sobre la retirada forzosa de un crucifijo en una escuela española. Es el artículo de Pilar Rahola titulado “El crucifijo”, cuya lectura recomiendo de corazón. En el artículo, Rahola recuerda la frase de Duran i Lleida “La izquierda saca pecho ante la Iglesia pero pierde el culo con el Ramadán”.

Pero la coincidencia de ambas piezas –polémica al margen- es la utilización inversa de los roles hombre-mujer, sin duda una forma de pensamiento lateral.



Si los shoppers* ven televisión durante el día, ¿Porqué todo el mundo utiliza el prime-time para llegar a ellos?.

tumba011Es algo absurdo. Si un 43% de amas de casa y un 41% de seniors mira televisión fuera de las horas de mayor saturación (sobremesa y noche), ¿Qué sentido tiene dedicar el 80% de un presupuesto de medios a colocar spots en prime-time?.

 

Por alguna razón que desconozco, las centrales de compra de medios y muchas agencias de publicidad siguen abonadas al prime-time, el momento de mayor saturación publicitaria, de menor atención hacia el bloque publicitario, de mayor zapping, de mayor dispersión de targets.

 

Es evidente que  muchos anunciantes necesitan un nuevo punto de vista sobre la planificación en TV. Quizás necesitan de una manera de pensar más lateral, menos vertical, menos lógica. La crisis pide soluciones… y yo conozco alguna.

 

 *Shopper: responsable de la compra en el hogar

 



¿Está buscando una agencia especializada en soluciones para tiempos de crisis? ¿Busca una agencia de publicidad low cost? ¿Busca producir spots a bajo coste? ¿Busca publicidad en TV asequible?… Lo llame como lo llame, la respuesta perfecta es TVLowCost, la 1ª red de agencias de publicidad TV a bajo coste.

Lanzada hace 4 años desde Francia, la red TVLowCost se extendió rápidamente hasta llegar a los 11 países que hoy la configuran provisionalmente. ¿Por qué? Sencillamente porque TVLowCost democratiza la publicidad TV ofreciendo soluciones a anunciantes que necesitan reducir sus costes en estos tiempos de recesión.

interroganteLas agencias de publicidad tradicionales o “high cost” se muestran incapaces de reducir de forma notable sus costes justo cuando las marcas más lo necesitan.

Las agencias tradicionales o “high cost siguen pensando que la mejor solución pasa por rodar spots en lugares lejanos y exóticos para ganar premios, cuando lo único que quieren los anunciantes es VENDER, VENDER y VENDER.
Las agencias tradicionales o “high cost aún no han comprendido lo complejo del marco competitivo que afrontan los anunciantes, la lucha contra las marcas blancas…

 

La recesión se respira por todas partes, y ahora los anunciantes están obligados a reducir de forma dramática sus costes sin renunciar a mantener una presencia en los medios. Para estos anunciantes ha llegado el momento de plantearse un cambio y descubrir cómo obtener más por menos con TVLowCost.
 

 

 



Si los shoppers* ven televisión durante el día, ¿Porqué todo el mundo utiliza el prime-time para llegar a ellos?.

Es algo absurdo, propio de agencias que sólo piensan en términos de porcentaje de comisión sobre la inversión. Si un 43% de amas de casa y un 41% de seniors mira televisión fuera de las horas de mayor saturación (sobremesa y noche), ¿Qué sentido tiene dedicar el 80% de un presupuesto de medios a colocar spots en prime-time?.

 

Si necesita un punto de vista distinto del establecido, contacte con nosotros. Le explicaremos cómo planteamos una campaña en TV nacional por sólo 200.000€ incluyéndolo TODO: creatividad, investigación, producción de spots y un mínimo de 200 pases en canales nacionales. guillem.recolons@tvlowcost.es

 

*Shopper: responsable de la compra en el hogar

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“Catalonia in the pendent” Capítol 5. Perquè cap responsable de la Generalitat no va tenir temps per rebre al periodista de The Economist? Llegiu aquest article de Pilar Rahola, és brillant

Aparegut avui diumenge a La Vanguardia amb el títol “Pujol habría tenido tiempo”

Este Govern que se moviliza contra ‘The Economist’ nunca lo ha hecho contra la brunete mediática española

         

the-parts-overLos hechos son los siguientes. Una de las revistas financieras de más prestigio, y lectura obligada de todos los poderes económicos internacionales, decide publicar 14 páginas sobre España, con el pertinente apartado sobre Catalunya. Como es lógico, llama a la puerta de la Generalitat, para formular algunas preguntas.

El president Montilla responde que no tiene tiempo para recibir al periodista de The Economist, quizás demasiado ocupado en escoger la corbata que se pondrá para ir a llorar a los japoneses de Nissan. Los vicepresidentes Saura y Carod también tienen la agenda llena, ambos demasiado importantes para estas minucias. Y para rematar la faena, el conseller Huguet tampoco considera necesario recibir al periodista, confirmando el principio de Peter que asegura que, en una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia.

Así pues, recibido por el gato, el jardinero y un poquito de Castells, el flamante periodista de The Economist habla con unos más que con otros, y finalmente escribe un denso artículo con algunas verdades, algunas medias verdades y algunas notorias distorsiones.

A partir de aquí, se arma el típico maremoto en la sopa de galets de nuestra ínclita política catalana, y ya tenemos montado el magno escándalo de barretina. Un despistado que un día escribió un libro sobre Escocia, y a quien ahora tenemos de delegat del Govern al Regne Unit, conspicuo miembro del chiringuito que tiene montado Carod-Rovira, envía una alucinante carta a The Economist, afeándoles el reportaje, Montserrat Tura pide “rectificación y disculpas“, y el propio Carod asegura que todo esto pasa porque no tenemos suficientes “embajadas catalanas“, y amenaza con más.

Finalmente, el mismito president Montilla se queja del reportaje, y las tertulias del mundanal ruido hacen su agosto lapidando al malvado periodista. Visto lo cual, si el señor Mike Reid no nos tenía en demasiada consideración, ahora debe de pensar que somos unos boinas de cuidado.

Algunas consideraciones impertinentes. La primera, de rigor histórico. Si hubiera sido en la época de Jordi Pujol, no sólo le habría recibido, sino que le habría enumerado en inglés a todos los directores de The Economist,le habría hecho uno de sus sofás-seducción, y no sólo habría conseguido buena prensa, sino directamente la portada de la revista: “El presidente de Catalunya, un estadista español”.

Como si lo viéramos. Pero, claro, los de ahora no hablan inglés… La segunda consideración, de más calado. ¿Es pertinente que un gobierno riña a una revista por una publicación que no le gusta? ¿Pero esto qué es? ¿Es su función ir diciendo a los periodistas extranjeros lo que tienen que escribir?

Más allá del hecho de que ese mismo gobierno que se moviliza contra The Economist nunca lo ha hecho contra la brunete mediática española, cuyas barbaridades sobre Catalunya llenarían armarios enteros, está la cuestión fundamental: la libertad de expresión se basa en eso, en la libertad, siempre que no vulnere los principios legales. Y un gobierno que intenta dictar el artículo de un periodista presenta tics inquisitoriales altamente preocupantes. Porque, entonces, ¿dónde ponemos la frontera del dirigismo?

Tercera consideración: la cartita del delegat, que debe haber justificado el sueldo de meses con tamaña hazaña. La perla es cuando se enfada porque tildan de cacique a Jordi Pujol. Veamos. No lo tilda el artículo, sino una cita del escritor Muñoz Molina que, hablando del exceso de permanencia en el cargo, cita a Chávez, Fraga y Pujol. El delegat dice que no es un término “políticamente correcto”, pero no lo desmiente. O sea, que el tal Xavier Solano tiene un manual de corrección política, y se queda tan ancho.

Y, finalmente, viene Carod y nos amenaza con más chiringuitos en el extranjero. ¿Será para inaugurar zapaterías de los amigos en el extranjero? Patético tanto provincianismo. En lugar de gastarse el dinero público en duplicar funcionarios (teníamos el Copca, y ahora tenemos el juguete de Carod), sería más útil que aprendieran inglés y tuvieran tiempo de recibir a los periodistas. Saldría más barato y sería menos bochornoso.



“The fallen bull” by The Economist: Uno de los mejores ejemplos de que una imagen vale más que mil palabras

Aquí lo tenemos. Un anuncio brillante. Sin leer el artículo, ya sabemos que nos habla del declive de España, del fin de la buena vida, del necesario reajuste al que obligan todas las crisis. Felicito a los responsables de esta portada de The Economist.

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La filosofía de convertir la búsqueda de chollos en actitud inteligente se extiende entre los consumidores – Las marcas blancas y el consumo de bajo coste llegan al sector servicios

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Reproduzco el artículo “Yo no soy tonto” de Lluís Pellicer aparecido en El País el 11 de noviembre de 2008

La ganga de toda la vida hecha negocio. Vuelos low cost, ropa low cost, abogados low cost… ¡Incluso masajes! Toda una industria abocada al concepto low cost se consolida en España. El precio de los productos diferencia a estas empresas, que siguen creciendo alrededor de un público que cada vez busca más el chollo. 

 

Lo hacen dos de cada tres consumidores, que compran marcas blancas, acuden a supermercados de superdescuento y son asiduos a las rebajas. Ciudadanos que los estudios de mercado denominan low cost y que, sin embargo, cada día gastan la nada desdeñable cantidad de 36 millones de euros.

El lema de un anuncio, Yo no soy tonto, venía a definir un nuevo tipo de cliente: el que sabe valorar la calidad, pero también es capaz de comparar y quedarse con lo más barato. Las aerolíneas pusieron de moda en Europa el concepto low cost con una estructura de costes que queda en apuros cada vez que se encarece el combustible. Ryanair, Easyjet y Vueling son sólo tres de las más conocidas. El éxito de estas líneas obligó a compañías de bandera como Iberia a lanzar su propia aerolínea barata.

Lo mismo ha sucedido en otros muchos sectores, desde las compras cotidianas hasta la telefonía móvil, pasando por la moda. Algunas empresas llevan años dedicadas a este segmento, pero han echado raíces después de que la clase media las haya hecho suyas. La crisis de momento las fortalece. Además de permitir cuadrar algunos presupuestos familiares, dejan todavía espacio para el ocio.

A la empresaria Bettina Gölzenberger se le ocurrió abrir una empresa de servicios legales en Barcelona a precio asequible cuando estaba en un establecimiento Masajes a 1.000. “La imagen de los abogados suele ser de difícil acceso, hasta algo rancia. Yo quería hacer lo contrario: un local funcional, donde se puede acudir sin cita previa y con precios muy transparentes”, asegura. Y puso en marcha Lomaslegal, con una tarifa de 30 euros por consulta mínima.

Pero ni tan sólo este nicho de mercado está exento de competencia. Legálitas, por ejemplo, ofrece sus servicios por 88 euros al año gracias a una estructura de costes basada en la economía de escala: tiene 250.000 clientes directos y otros 8 millones a través de acuerdos con empresas. “Nos dimos cuenta de que sólo el 20% de los ciudadanos acudían a un abogado, y en la mayoría de ocasiones, por cuestiones graves”, explica su director general adjunto, Juan Pardo.

El triunfo de las low cost tiene que ver, precisamente, con la popularización de servicios y bienes de consumo que antes no estaban al alcance de todo el mundo. Antonio López, catedrático de Sociología de la Uned, explica que la eclosión de estas firmas coincidió con la existencia de una “demanda embolsada de clientes que no se podía satisfacer por el cauce tradicional”. Un informe de la consultora TSN cifra el volumen de estos consumidores en el 22% del total. Un grupo que concentra el 18% del gasto en productos de gran consumo, los primeros que tuvieron sus etiquetas low cost bajo el paraguas de las marcas de distribuidor o blancas. Una tercera parte de estos ciudadanos, además, acuden a superdescuentos como Mercadona, Día o Lidl.

Según el informe, estos consumidores compran habitualmente marcas blancas y usan cheques descuento. La crisis no hace sino potenciar esta conducta. El bolsillo se ajusta, y durante los nueve primeros meses del año las compras de productos de gran consumo cayeron un 2,5% en cada hogar respecto al mismo periodo de 2007, según TSN y la Asociación Española de Fabricantes y Distribuidores. Las marcas blancas ganaron cuota de mercado, y creció el número de personas que dicen guiarse primero por el precio y que buscan productos en oferta. Incluso El Corte Inglés ha lanzado Aliada, su marca de bajo coste.

Las aerolíneas y el gran consumo son el origen del fenómeno low cost. “Todo empieza en Estados Unidos, en la década de los sesenta. Con la liberalización aérea surgen compañías que se diferencian por precio. El fenómeno se mezcla entonces con el de la distribución de alimentos”, explica el profesor de Esade Josep-Francesc Valls.

El boom llega a Europa en la década de los noventa, y junto a las aerolíneas surgen otras primeras empresas de servicios. Pero éstas irrumpen con una fuerza arrolladora en el siglo XXI. “La clase media se endeuda, incrementa su nivel de vida y gasta muy por encima de lo que lo hacía antes. Ahí entra una masa muy importantes de consumidores con poder adquisitivo real”, afirma Félix Cuesta, profesor del Instituto de Empresa.

Y unas empresas arrastran a otras. El mayor ejemplo es la multinacional sueca Ikea, que ofrece muebles más asequibles eliminando los costes del montaje y el traslado. Y de inmediato, el efecto imán: surgen empresas del sector con precios muy competitivos con un modelo similar.

Con mucho ruido publicitario, estas empresas siguen abriéndose camino. Son decenas las actividades que tienen sus empresas de bajo coste. Esta etiqueta ha hecho fortuna en el sector hotelero, con establecimientos que se ubican en las áreas metropolitanas de las grandes ciudades. El sector calcula que en 2010 habrá entre 40.000 y 50.000 habitaciones baratas de dos y tres estrellas, cuando en 2006 apenas había 8.000 en toda España. En este mercado hay firmas que se dedican sólo a este segmento, como Sidorme, pero las grandes también se han tenido que posicionar ahí. Una de las primeras en hacerlo fue Accor, que sigue expandiéndose con sus marcas Ibis, Etape y Formule 1.

El bajo coste lleva tiempo extendiéndose ya a todos los rincones: la informática (Media Markt), la telefonía móvil (Yoigo, MÁSMovil), los seguros (Direct Seguros)… Incluso a la industria del automóvil, en la que India y China están llevando la iniciativa. El conglomerado indio Tata Motors ha lanzado el Tata Nano, un coche para cuatro personas que cuesta poco más de 1.500 euros. A pesar de haber realizado una campaña publicitaria agresiva y con guiños a la población inmigrante, un portavoz de la patronal española del sector, Anfac, señala que el vehículo todavía no ha llegado a Europa. Y cuando lo haga, probablemente será más caro, puesto que se habrá adaptado a la normativa de seguridad y medio ambiente. “Son coches destinados a abastecer esos mercados, con necesidades de motorización”, sostiene la patronal.

Aun así, un estudio de la consultora Roland Berger señala que la demanda de estos coches crecerá mucho más que el resto. En 2012 se requerirán al menos 18 millones de unidades, y no sólo en los países emergentes. Prueba de ello es que Renault usó su filial rumana Dacia para lanzar un modelo barato que primero iba a venderse sólo en países en desarrollo y que luego se comercializó en Europa bajo el lema El coche de los 5.000 euros. Los precios de los coches que anuncia su web, no obstante, hoy superan los 7.000 euros.

Internet ha sido, sin duda, el factor clave para el despegue de estos negocios, puesto que les ha permitido reducir costes y dirigirse directamente a un público segmentado. “Ha sido fundamental. Tremendo. No sólo para el negocio. Nos permite bucear, obtener todo tipo de información… Hallar alternativas”, afirma Félix Cuesta. La Red ha permitido que el concepto low cost haya llegado también al sector financiero. Banesto, por ejemplo, apostó por el modelo de banca directa de bajo coste con iBanesto, que hoy ocupa el segundo lugar entre los bancos por Internet, tras ING.

La moda también se ha apuntado al fenómeno. Incluso algunas calles de las grandes ciudades se caracterizan por concentrar H&M y las marcas de Inditex, Primark o Esprit. Tienen nombre propio, el masstige (de la combinación mass y prestige). “Unos consumidores buscan lo más barato, de forma que entonces el producto es en realidad una commodity. Pero a veces se busca diseño y prestigio, pero igualmente asequibles, como las ropas de Zara, por ejemplo”, afirma Cuesta. El messtige es un bajo coste con un planteamiento emocional, por lo que no es raro que H&M haya recurrido a las divas Madonna o Kylie Minogue para lograr más notoriedad.

¿Es el bajo coste sinónimo de baja calidad? “Para nada”, dice rotundo Rubén Sánchez, portavoz de la organización de consumidores Facua. “En principio no hay ningún problema. No más que el que puede dar otra sociedad tradicional. Lo hay si obligan a contratar productos accesorios fuera del precio ofertado, como hacen algunas aerolíneas. Pero la mayoría de empresas venden más barato porque los precios medios del sector todavía dan margen para ganar”, explica Sánchez.

No obstante, algunas empresas rehúsan anunciarse como low cost. Lo explica la abogada Bettina Gölzenberger, fundadora de Lomaslegal. “Nos dimos a conocer como low cost, pero hemos abandonado esa etiqueta porque parece que en servicios como la abogacía se está rebajando la calidad. No es así, y de hecho no quiero dejar de incidir en que somos más económicos”, sostiene. “Somos low cost pero high quality [alta calidad]“, redunda Juan Pardo, de Legálitas.

Tal y como avanza la crisis, nadie se arriesga a decir que el sector está a salvo. Algunas aerolíneas, por ejemplo, han salido maltrechas de las subidas de los combustibles y otras han tenido que reducir la calidad de su servicio. En todo caso, todos los consultados coinciden en que sufrirán menos que el resto. Antonio López, de Uned, recuerda que los restaurantes de comida rápida han incrementado su facturación. “El público objetivo es distinto. Se trata de un capitalismo de consumo popular, que ha podido ampliar su horizonte de gasto con precios más asequibles”, asegura. Y caprichos, necesidades y antojos hechos necesidades quizá pasan, más aún en tiempos de crisis, por las empresas de bajo coste.

Cambio de mentalidad

El auge del bajo coste tiene que ver mucho con la popularización del consumo. Pero eso no significa que el comprador sea más pasivo y lo adquiera todo. No, este movimiento está facilitando que surja un consumidor más inteligente,

que antes de comprar usa toda la información que tiene a su alcance, incluido Internet, que ha favorecido la transparencia. Y, por ello, conoce todas las alternativas que están su alcance.

“Habrá más búsqueda del chollo, sin duda, pero también se exigirá un buen servicio. Se irá a por lo razonable”, asegura Antonio López, catedrático de la Uned. Y tiene un ánimo crítico. Es decir, sabe que en algunos casos (el más claro, el de las aerolíneas) lo que se abarata es el coste de acceso. Pero también es consciente de que todo lo accesorio deberá pagarlo.

La extensión del bajo coste tiene que ver mucho con un cambio de mentalidad de la clase media. Y sobre todo de sus preferencias. “La clase media deja de comportarse como un nuevo rico al consumir, y en vez de hablar de lo caro que le ha costado algo, prefiere presumir de lo barato que le cuestan las cosas”, añade Félix Cuesta, profesor del Instituto de Empresa y presidente del Centro Virtual de Asesoramiento Empresarial.

López coincide con él. “Cuando me casé hace 15 años, lo más importante de una vivienda para la familia era el comedor, al que se dedicaba la mayor parte del dinero. Hoy ya no es ese espacio de lujo. Es un sitio funcional. E Ikea lo vio claramente. Lo representativo de una familia ya no es el comedor, ¡es el televisor de plasma y el coche! Han cambiado los marcadores sociales”, explica.

Pero el comportamiento del consumidor no es siempre predecible. “Hay otra dimensión de lo superfluo”, dice López. “El consumidor mezcla ambas cosas, lo barato con lo caro. De vez en cuando se permite pequeñas indulgencias y se salta esta fidelidad”, sostiene Cuesta. Coincide con Cuesta el profesor de Esade Josep-Francesc Valls. “Un turista puede contratar un vuelo barato y luego irse a un hotel mucho más caro o irse de compras”, afirma. Es decir, le permiten racionalizar su presupuesto y dedicar más dinero en aquello que disfruta más.

 

 



TVLowCost en 7 puntos

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Nueva campaña de TVLowCost para "Ordissimo", el ordenador personal más simple del mundo

Aquí tenemos el spot del lanzamiento de “Ordíssimo“, el PC más simple conocido hasta ahora. Su inventor, Brice Delmotte, aparece como testimonial. Ojalá todo fuera tan sencillo.



Effectiveness without values is a tool without a purpose. Esta máxima -del pensador maltés Edward de Bono- ha sido una constante en la campaña de Obama y, posiblemente, la clave de su éxito.

“La efectividad sin valores es una herramienta sin una finalidad”. No importa la raza ni las creencias: importan los valores. Sólo así Obama conquistó a sus votantes. Cuando hablaba de economía, no lo hacía con la frialdad de las cifras macroeconómicas, lo hacía mirando hacia las familias, el futuro de sus hijos y de sus nietos. Obama se apropió de conceptos clave, como cambio y esperanza.

El factor emocional y los valores han ganado la batalla a un gran candidato, John McCain, que ha tenido la desgracia de tener a Obama como contrincante. Obama ha sido el primer candidato que ha traspasado la responsabilidad de gobernar a las personas: “Para llevar el cambio a Washington,  no os pido que confiéis en mi capacidad, os pido que creáis en la vuestra.”

Fairplay made in USA: McCain no sólo ha felicitado al ganador, además ha asegurado que América tendrá un gran presidente y que las personas de raza negra han ganado el orgullo. Bravo McCain.

Lo más sorprendente de esta historia es que Obama ha ganado a McCain usando las armas propias de los republicanos: los Valores. Quien haya leído “Don’t think of an Elephant” de George Lakoff ya sabe de qué hablo. Quien no lo haya leído, se lo recomiendo de corazón. real-change-its-yours



Nueva campaña de TVLowCost para Ambient Tiffany