Guillem Recolons weblog


¿Por cuánto se ha vendido el PNV para apoyar los presupuestos de la miseria?

Cuando todos los agentes económicos están de acuerdo en que subir impuestos en tiempos de crisis es una medida contraproducente, nuestro gobierno central ha encontrado un aliado que apoyará los presupuestos que conseguirán que España salga peor parada de esta crisis que cualquier otro país de Europa.

Foto: Emilia Gutiérrez / La Vanguardia

Foto: Emilia Gutiérrez / La Vanguardia

El PNV, un partido que se ha quedado fuera de la primera plana política, necesita llamar la atención mediática. Y para hacerlo ha pactado contra-natura, contra-corriente y contra toda lógica unos presupuestos demoledores (de los que muchos socialistas están en total desacuerdo, pero se callan para no romper la disciplina de partido y para poder seguir calentando sus escaños).

Está claro que el PNV no ha aplicado el sentido de la responsabilidad con este voto de connivencia con el PSOE. Para el PNV es más importante “estar en el candelero” que mejorar la economía española. Hemos tenido una oportunidad irrepetible para que el PSOE rehiciera los presupuestos. Nadie, nadie los apoyaba (salvo sindicatos satélites).

Lo de subir el IVA para armonizarlo con Alemania y otros países de la UE no parece a priori una mala política, ya que cuando hay deflación una subida de impuestos se nota menos. Pero ese no es el único problema. Suben todos los impuestos, en Catalunya se mantiene el de sucesiones (tendremos que ir a morir a La Rioja, quizás ahogados en una barrica de Contino reserva 1995).

Entretanto, los autónomos seguimos igual de mal y vamos a peor. Entretanto, los catalanes seguiremos igual de mal, ya que si España va mal, Catalunya palma. Gracias PNV, espero que se os atragante esta decisión. Y que conste que os tengo cierta simpatía. Como la canción de los Rolling Stones: Sympathy for the devil.



Limitación de pensamiento

Edward De BonoExtraido del blog de Lateral Consulting

Quizás esta época de crisis nos permita recuperar viejos valores que teníamos escondidos en algún cajón. La fase del crecimiento desbocado de nuestra economía en los últimos 30 años llega a su fin. Nada será tan fácil desde ahora, pero hay que ver la parte positiva: posiblemente desenpolvemos la cultura del esfuerzo, algo muy útil para generar nuevas ideas (entre muchas otras cosas).

Incluyo en este post una cita del pensador Edward de Bono de 2004, titulada 8= 6+2, referida a la limitación del pensamiento por la falta de interés en seguir buscando respuestas alternativas tras obtener una primera respuesta certera. De Bono insiste en la necesidad de no quedarnos con la primera respuesta, de seguir buscando, de mirar hacia otros lados. Las aplicaciones de esta forma de pensar inconformista darían excelentes resultados en campos como la política, la gestión de empresas o el deporte. Ahí va la cita:

La mayor parte de la gente no puede distinguir entre: 6 +2 = 8 y 8 = 6 +2. La diferencia puede ser bastante importante. La suma de 6 y 2 siempre nos conducirá a 8. Sin embargo, 8 puede estar compuesto de otras combinaciones distintas de 6 y 2 (5 +3, 4 +4, 7 +1).

¿Por qué es importante esto? Debido a que la gente comienza a creer que si tiene la respuesta “correcta” no hay necesidad de pensar más porque no llegaremos a mayores precisiones. Tener la respuesta correcta significa que uno no tiene que escuchar otras respuestas, ya que nunca podrán ser más ciertas. El resultado es una grave limitación en el pensamiento. Edward de Bono 8 de 2004




“Los catalanes somos unos tontos de aúpa” Catalonia in the pendent. Capítol 11è

L’article de dijous passat de Pilar Rahola a La Vanguardia no podria ser millor per il·lustrar el caràcter sadomasoca dels catalans. Fa referència a la injustícia fiscal que patim els catalans en comparació amb altres àrees d’Espanya, i molt particularment amb Navarra. Arriba un punt en que l’autora, coincidint plenament amb la meva teoria que als catalans ens agrada patir, afirma que també tenim un punt d’idiotes.

boicot cavaAixò dóna llum nova a la sèrie d’articles de “Catalonia in the pendent“: Ja no és tan sols que els catalans hem agafat el gust al patiment. És més greu, els catalans som “tontos” del cul (en paraules més refinades i en castellà Rahola en diu “tontos de aúpa”). La frase final de l’article no pot ser més contundent “Ara dius bon dia i et roben la cartera”.

Reprodueixo literalment l’article titulat “Eres catalán, pues paga”.

ERES CATALÁN, PUES PAGA

Tengo un pariente que ha decidido trasladar la sede fiscal de su catalana empresa a Navarra. A pesar de ser uno de esos patriotas que están esperando que llegue el referéndum de Arenys a su pueblo, para poder gozar del placer warholiano de un minuto de independencia, está hasta la mismísima senyera de que ser catalán implique pagar más por todo, por trabajar, por crear empresa, por heredar y hasta por respirar.

Lejos queda la feliz aseveración del sabio de la Torre de les Hores, el filósofo Francesc Pujols, cuya convicción de que algún día lo tendríamos todo pagado, por el solo hecho de ser catalanes, no ha resultado precisamente premonitoria. Al contrario, la condición identitaria catalana no pasa, como creen algunos, por tener el corazón almogávar, sino por tener el bolsillo de Rothschild. Catalunya se ha convertido en un territorio tan triturado por la voracidad fiscal, como abandonado de incentivos.

El informe que publicaba ayer La Vanguardia era insultantemente explícito. Por ejemplo, heredar un pisito en Catalunya puede tributar un mínimo de 7.000 euros; en Valencia, se pagarían 33. Dar un inmueble a un hijo implica un mínimo de 6.000 euros de tributación; en Aragón, 0 euros. Pero no sólo es el robo público que se hace sobre el esforzado legado de padres a hijos, y es que el cuadro impositivo catalán merecería tener espacio propio en Las Cuevas del Sado. Por ejemplo, sólo por el IRPF los catalanes pagamos a Hacienda una media de 2.840 euros, 600 más de la media de otras autonomías, y si hablamos de incentivos para empresas, autónomos, etcétera, Navarra es el paraíso y Catalunya es el infierno.

No es que seamos la mamella de España, listos, trabajadores y disciplinados paganos, sino que somos unos tontos de aúpa, cuya energía colectiva la dedicamos a levantar castillos independentistas en el aire, mientras somos incapaces de preocuparnos por los cuartos. Es un expolio interior, aceptado por algunos partidos catalanes, cuya falta de voluntad en rebajar la presión impositiva más injusta, al tiempo que no son capaces de incentivar la economía productiva, los hace especialmente culpables. ¿Hay algo más anticatalán que el impuesto de sucesiones? Y ello no es culpa de los malísimos españoles, siempre dispuestos a expoliar a Catalunya, sino de nuestros catalanísimos dirigentes. Por supuesto, todas las vías están conectadas, y la mala financiación catalana repercute en todos los ámbitos económicos del país, pero tanto en ello –la incapacidad de negociar adecuadamente durante décadas–, como en la propia presión impositiva, la culpa catalana es inequívoca.

Habrá, pues, que reinventar la definición de país. Catalunya ya no es aquel país que Josep Pla definía bellamente: “Mi país es aquel que, cuando digo bon dia, me responde bon dia“. Ahora dices bon dia y te roban la cartera.